sábado, 9 de abril de 2016

El Zócalo. Corazón de la Ciudad de México


Ciudad de México es la mayor metrópoli del continente americano.  Tras la fachada exterior más bien desoladora de esta enorme ciudad se ocultan numerosos tesoros de gran valor arquitectónico, además de espacios abiertos realmente artísticos que no se encuentran en ninguna otra gran urbe latinoamericana: iglesias barrocas, monasterios y palacios coloniales al lado de la arquitectura más moderna e innovadora...



El centro histórico de Ciudad de México es el casco antiguo más grande de América Latina y fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987.   Es también el epicentro de una ciudad vibrante y llena de vitalidad.


El corazón de la ciudad late en la plaza de la Constitución, a la cual los nativos llaman Zócalo.  El Zócalo era el centro de Tenochtitlán, capital de los aztecas desde 1325.  Aquí se alzaba en su día el palacio real de Moctezuma, el recinto del Gran Templo con sus pirámides y santuarios, el disco de los sacrificios los juegos de pelota...,  "cosas jamás vistas, ni siquiera en sueños", escribía el cronista de Cortés.


Maqueta del Gran Templo y del complejo religioso asociado.  Fotografía tomada en el Museo Nacional de Antropología.


De todo aquello, no queda prácticamente nada. El conquistador y sus tropas, persuadidos de que habían descubierto el reino de Satán por los sacrificios humanos que se realizaban habitualmente, arrasaron la ciudad por fanatismo y sus cimientos por ambición en 1521.  En el subsuelo del Zócalo se siguen descubriendo restos arqueológicos como la Piedra del Sol o el Calendario Azteca, conservados en el Museo Nacional de Antropología.


Las pirámides que impresionaron a los conquistadores quedaron reducidas a un montón de piedras con las que se levantaron algunas casonas, palacios virreinales e iglesias, así como la catedral.   En 1978 comenzaron las excavaciones para sacar a la luz los restos del Templo Mayor, consagrado a los dioses Tláloc y Huitzilopochtli, era la pirámide principal en torno a la cual giraba la vida de la antigua capital medica, Tenochtitlán.



Tras haber destruido todo, los españoles reconstruyeron in situ, sobre las ruinas, su propia capital con la majestuosa Catedral barroca de estilo herreriano (la más antigua del de América Latina), el Sagrario (suntuosamente barroco y churrigueresco), el Palacio Municipal o Ayuntamiento y el Palacio Nacional, construido por Hernán Cortés para reemplazar al del emperador Moctezuma.

Al terminar la conquista de la ciudad azteca, se construyó una pequeña capilla en este lugar,  En 1573, por orden de Felipe II, rey de España, se dio comienzo a la imponente edificación de la catedral, que no se terminaría hasta 1813.

La iglesia adjunta pertenece a otra parroquia que se llama EL Sagrario Metropolitano.  Su fachada semi-inclinada, es el la obra cumbre del churrigueresco en la ciudad.



El alma de México reside en esta plaza presidida por una gran bandera, un espacio mágico en el que conviven siete siglos de historia,  en el que miles de personas se dan cita cada día  y donde la protesta social se mezcla con conciertos, desfiles, festejos y espectáculos, así como con ceremonias indígenas de purificación.





El Palacio Nacional ha sido, por tanto, la sede del poder politico desde Cuauhtémoc y Moctezuma y, por tanto, escenario de significativos acontecimientos políticos.  En su puerta principal cuelga la campana de Dolores, que marcó el inicio de la Guerra de la Independencia.  En la actualidad es la oficina del Presidente de la Republica.  en el interior hay una colección de murales de Diego Rivera.




Saliendo del Zócalo se encuentra la calle Moneda, una de las mas bonitas de la ciudad que está repleta de edificios coloniales y palacios, así como la iglesia de La Santísima y el palacio arzobispal de estilo barroco.  Para destacar la importancia de esta calle, el historiador José Iturriaga solía decir que cuando aquí se habían levantado la Casa de Moneda, la Universidad, la Academia de Bellas Artes o la primera imprenta de America, "en Manhattan aun pastaban los búfalos"






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