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El Fuerte de Amber en Jaipur: una fortaleza de historia y esplendor


El Fuerte de Amber, situado en Jaipur, es un magnífico complejo construido a finales del siglo XVI por el rajá Man Singh, de la dinastía Rajput. Su edificación se levantó sobre las ruinas de un templo dedicado al dios Sol, datado del año 955.


La fortaleza está dividida en cuatro secciones, cada una con sus propios jardines, ofreciendo un recorrido lleno de historia y elegancia arquitectónica.



Subir en elefante hasta el Fuerte de Amber es una experiencia que fusiona aventura, historia y exotismo. Durante la ascensión por el camino empedrado, el movimiento rítmico y pausado del elefante permite sentir una conexión única con la tradición y la naturaleza.


Acompañando el recorrido, se escucha el sonido de los pasos del paquidermo y las charlas de los mahout (sus cuidadores), creando una atmósfera animada y auténtica.



Hay una mezcla de emoción y nostalgia, pues este tipo de transporte evoca imágenes de épocas pasadas, cuando los elefantes eran símbolos de poder y realeza.


Las vistas panorámicas del paisaje de Rajasthan, con el lago Maotha y las murallas del fuerte, son impresionantes. El contraste entre el amarillo ocre de la fortaleza y el verde del entorno conforma una escena digna de admirar.



El elefante asiático: símbolo de fuerza y sabiduría


El elefante asiático ocupa un lugar especial en la cultura de la India y es considerado sagrado dentro del hinduismo, reflejado en la imagen del dios Ganesha. Esta deidad, con cuerpo humano barrigudo y cuatro brazos, ostenta una cabeza de elefante, representando la sabiduría, el conocimiento y la superación de obstáculos.





El Elephas maximus, la especie de paquidermo presente en la India es conocido por su carácter manso, pero también por su fuerza y gran inteligencia. Durante siglos, ha sido domesticado y empleado por el ser humano, aprovechando su destreza e increíble memoria en actividades como transporte, carga y ceremonias tradicionales.


Se dice que los elefantes poseen una "memoria de elefante", recordando con precisión tanto lo bueno como lo malo, una capacidad que los hace excepcionales en su interacción con los humanos.




Ranakpur en India: el esplendor del templo jainista de Adinath


Al llegar a Ranakpur, nos recibe el imponente Templo jainista de Adinath, una joya arquitectónica de mármol blanco, cuyos intrincados detalles esculpidos nos dejan sin aliento. Sin duda, otra de las grandes sorpresas del viaje.



Este templo, dedicado a Adinath, el primer tirthankara del jainismo, fue construido en el siglo XV por el comerciante jainista Dharma Shah, con el apoyo del rey Rana Kumbha. Su arquitectura simboliza la pureza y la iluminación espiritual, principios fundamentales de esta religión. El exterior del templo es impresionante, con su diseño simétrico de cuatro fachadas, representando los cuatro caminos del jainismo. Su orientación responde a los puntos cardinales, reflejando la importancia del equilibrio en la vida espiritual.



El templo se distingue por sus 1.444 columnas talladas, cada una con diseños únicos esculpidos a mano. Estas figuras representan divinidades y motivos florales, simbolizando la diversidad dentro de la unidad espiritual. A medida que la luz del sol se filtra en el interior, los rayos crean efectos luminosos impresionantes, acentuando su atmósfera mística.



Los salones y cúpulas ornamentadas están diseñados en forma de mandala, reflejando la espiritualidad y la paz, además de representar el cosmos y la búsqueda de la armonía universal.



Uno de los detalles arquitectónicos más fascinantes de este templo es la columna inclinada, una muestra excepcional de la maestría artística y técnica de los artesanos jainistas. Aunque parece desafiar la gravedad, permanece perfectamente equilibrada, lo que demuestra el avanzado conocimiento de ingeniería de la época. Esta columna no solo es un prodigio estructural, sino que también simboliza la imperfección del mundo material, en contraste con la perfección espiritual que los jainistas buscan alcanzar.





El jainismo: filosofía y principios esenciales


Antes de explorar el templo, nuestro guía Jeetu nos brindó una explicación detallada sobre los pilares fundamentales del jainismo, una religión basada en principios éticos y espirituales que promueven la paz, la no violencia y la liberación del alma.


Sus cinco preceptos clave son:

  • No violencia: Abarca no solo la acción física, sino también la violencia verbal y mental. Los jainistas evitan causar daño a cualquier ser vivo.
  • Veracidad: Practicar la verdad en pensamiento, palabra y acción es esencial para la pureza del alma.
  • No posesión: Fomentan el desapego de lo material y promueven un estilo de vida austero.
  • Celibato: Enfatizan el control sobre los deseos y la autodisciplina personal.
  • No robar: Respetar la propiedad ajena y evitar tomar lo que no les pertenece.

En el jainismo, se cree que cada ser vivo posee un alma eterna (jiva) atrapada en un ciclo continuo de renacimientos, conocido como samsara. Este proceso está determinado por el karma, es decir, las consecuencias de las acciones, pensamientos y palabras de cada persona.



El objetivo supremo del jainismo es alcanzar la moksha, la liberación del alma del samsara, lo que se logra eliminando el karma acumulado mediante la práctica de la no violencia, el desapego y la meditación. Quienes alcanzan este estado entran en el Siddhashila, un plano trascendental más allá del tiempo y el espacio.



Jaipur, la ciudad rosa de la India

Jaipur es la capital del Estado de Rajasthan y es mundialmente conocida como la "Ciudad Rosa", precisamente por tratarse del color dominante en la misma. El rosa, en la India, es el color que simboliza la hospitalidad.

Jaipur fue fundada en 1727 por un príncipe erudito, Jai Singh II, apasionado por la astronomía.  Este príncipe diseñó Jaipur con un urbanismo precursor, con amplias avenidas a diferencia de la gran mayoría de ciudades hindúes.  El diseño original consistía en seis manzanas rectangulares que estaban rodeadas por una muralla defensiva, tal y como se establecía en el Shilpa-Shastra, un antiguo tratado hindú sobre arquitectura y urbanismo. Las construcciones dentro del recinto amurallado tenían que ser de color rosa, decoradas con motivos en blanco.



No se puede entender Jaipur, ni esta zona de la India, sin saber quiénes era los maharajás.  Rudyard Kipling decía, al hablar de los maharajás, que: "estos hombres han sido creados por la Providencia a fin de proveer al mundo de decorados pintorescos, historias de tigres y espectáculos grandiosos".  Los maharajás, cuyo título significa "gran rey" eran príncipes locales. 

En este país místico, se atribuía el poder de los maharajás a un origen divino, merecían, por tanto, todo el respeto y obediencia de sus súbditos.  Estos súbditos no protestaban ante las importantes cargas e impuestos que les aplicaban sus príncipes locales.  Entre los tributos destacaba el pago del peso del soberano en oro.  La gloria del príncipe se ponía de manifiesto en las múltiples festividades religiosas y populares que se organizaban en su honor.

En 1947, la independencia hizo sonar la campana final de su poderío. Sin embargo, el Estado hizo concesiones a los maharajás con el fin de que aceptasen integrar pacíficamente sus reinos en la Unión, ya que los 565 maharajás que todavía reinaban en 1947 poseían, entre todos ellos, un tercio del territorio de la India y gobernaban a la cuarta parte de su población.  

Su período de fasto no sobrevivió al imperio británico, ya que la República India no podía tolerar privilegios tan desorbitados.  Hasta la Segunda Guerra Mundial, el mundo entero estaba al corriente de sus extravagancias.


Cada barrio de la Ciudad Rosa es la sede de alguna actividad o comercio:

   - El Johari Bazaar es el barrio de la plata y las piedras preciosas
   - El Tripolia Bazaar, el de los objetos de latón y utensilios del hogar
   - El Bapu Bazaar, el de los perfumes, los tejidos y los zapatos de piel de camello
   - El Chandpol Bazaar, el de las baratijas
   - El Suraj Pole Bazaar es el de los elefantes

Recuerdo haber recorrido el centro de la ciudad en rishaw, una taxi-bicicleta conducido por un alto y desgarbado hindú, muy atento.  El fue nuestro transportista y guía por el centro de la Ciudad Rosa.



En el centro de la ciudad está el complejo palaciego de la Ciudad Palacio, cuyo exponente más emblemático es el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, magnifico ejemplo del arte rajput.  Aunque solo tiene dos pisos, su curiosa fachada roja de cinco pisos de diferente anchura está agujereada por multitud de aberturas (953 ventanas) protegidas por pantallas semi-octogonales de piedra calada finamente labradas a través de las cuales, las personalidades de la corte y las mujeres del harén podían contemplar la vida cotidiana, los espectáculos y fiestas de la calle...  al abrigo de miradas indiscretas.  Fue construido en 1799 por Lal Chand Usta como pedido del maharajá Sawai Pratap Singh, que quería una extensión de la cámara de las mujeres destinada al harén.

A algunos kilómetros de Jaipur, Amber, abandonada cuando el maharajá Jai Singh II fundó Jaipur y decidió instalarse allí.  Se trata de una ciudad escalonada en terrazas sobre una colina que está coronada por una antigua fortaleza conocida como el Fuerte Amber, que fué construido por el maharajá Man Singh en 1592.



A lo largo de 150 años el palacio fue modificado por las dinastías reinantes, hasta que en 1727, con la decadencia del poder mogol, Jai Singh II pensó que había llegado el momento de trasladarse a la llanura, a la ciudad de Jaipur que él mismo había diseñado.


 



Lo que hoy se conoce como fuerte Amber fue originalmente un complejo palaciego dentro del fuerte Jaigarh, situado sobre una colina que domina todo el valle y el lago Maotha.  El fuerte es casi inexpugnable por su ubicación y enormes murallas de 18 km de longitud.

Me queda, cómo no, el recuerdo de esa subida a lomos de elefante a la colina presidida por el Fuerte.  A "los mandos" del elefante, un niño de apenas 12 años equipado de un tosco artilugio en forma de gran garfio acabado en una afilada punta con la que golpeaba al elefante en la mismísima testuz.



Quizás, también con el encuentro con este shadu de Amber que veis en la foto, con el típico pelo largo y con la cara y el cuerpo pintado de colores. Se trata de uno de tantos místicos del hinduismo. Los shadus han renunciado a los placeres mundanos y se dedican a la meditación y a la vida contemplativapractican yoga, llevan una vida de monjes errantes, lo poco que comen o tienen lo obtienen de la caridadSon bastante respetados y se les permite el uso de hachís y cannabis pese a que su consumo es ilegal en India.

El estilo de vida sadhu corresponde con la última, y cuarta, de las etapas en la vida de un hinduista, que se estructura de forma que las personas que practiquen esta religión deben pasar primero por los estudios, luego por ser padres, más tarde peregrinos y por último sadhus. Esta última etapa es un paso previo para alcanzar el Nirvana antes de la muerte y posterior reencarnación.


Mi historia de este viaje:

En 1979, Begoña, filóloga inglesa y aragonesa recibe una propuesta interesante de Manolo Buitrón, el emprendedor, creador y dueño de la mayorista Politours, que quiso compartir con sus amigos más directos antes de dar su aceptación.   Se trataba de el ofrecimiento de un trabajo como guía-acompañante de grupo del ya entonces famoso y largo recorrido de Politours a India, Nepal, Thailandia y Cachemira.

Comprometidos en ayudar a Begoña en su tarea, Álvaro, Cristina, Juancho, Carmen y yo nos constituimos en el grupo acompañante de la guía-acompañante de grupo.  De esta manera, nos embarcamos en este apasionante recorrido que nos permitió conocer ciudades como: Nueva Delhi, Agra (con Sicandra y Fatehpur-Sikri y la descrita Jaipur, todas ellas en la India.  En Nepal, el Valle de Kathmandu con Pashupatinath, Bodnath, Bhadgaon, Swayambunath y Patan.  En Thailandia, Bangkok y alrededores.

Una situación de over-booking en el aeropuerto de Bangkok nos hizo asumir el riesgo de realizar nuestro regreso a Delhi a través de Calcuta.  Aprovechamos las 14 horas de escala en esta desconocida ciudad para conocer los lugares más emblemáticos de Calcuta.


La última etapa del viaje, Srinagar, capital de Cachemira y el Lago Dal en la que disfrutamos de la estancia en las famosas casa barco ancladas a  las orillas del lago, se describe en otro pose de este blog, que espero que también os guste