Un día entre suricatos al norte del Salar de Makgadikgadi, en Botsuana



En Botsuana, al sur del Salar de Makgadikgadi, vivimos una experiencia inolvidable en compañía de una colonia de suricatos.




Desde que salimos de Gwetta en dirección al Salar ya se intuía que nos esperaba una jornada de grandes emociones. 

La primera parada fue en un baobab gigante, uno de los mayores de África que ya fuera referencia para Livingston y los primeros exploradores europeos.

Un momento de admiración de lo que es capaz la naturaleza.

Nuestra segunda parada de esta tarde nos deparó la sorpresa de contemplar a una familia de suricatos en plena acción. 



Son una especie diurna y de costumbres sociales.  Viven formando colonias de unos cuarenta individuos, en terrenos generalmente en lugares arenosos en los que excavan sus madrigueras subterráneas que solamente abandonan para ir a cazar y buscar su alimento.  Son animales que siempre excavan, ya que también lo hacen para buscar de sus alimentos. 


Los suricatos son principalmente insectívoros, aunque también se alimentan de invertebrados pequeños (arañas, escorpiones...), componentes vegetales (raíces) y huevos.  Buscan alimento de forma convulsiva ya que necesitan ingerir alimentos constantemente puesto que casi no almacenan grasa en su cuerpo. 


Por su pequeño tamaño y por carecer de elementos de defensa, los suricatos son presa fácil de múltiples depredadores entre los que se incluyen varias aves (principalmente el águila Marcial) y algunos mamíferos carnívoros.  La especie ha desarrollado una variedad de estrategias contra los depredadores. Estos comportamientos incluyen el estado de alerta por parte de los miembros más expertos de  la colonia que mantienen el cuerpo de manera erguida para otear mejor a los adversarios. Son animales, por tanto, que se ponen "en pie". 


Así, los suricatos buscan comida en grupos con uno de sus miembros actuando a modo de centinela en guardia constante. El suricato centinela ejerce su labor por alrededor de una hora cuando es relevado. Los cachorros de suricato no salen a buscar comida hasta que tienen un mes de edad y solamente bajo la vigilancia constante de los miembros más viejos del clan


Si advierten de algún peligro, estos vigías emiten llamadas de alarma, en cuyo caso, el resto de miembros de la colonia buscarán refugio rápidamente en una de sus múltiples madriguera. También han desarrollado un sorprendente instinto  de protección a los miembros mas jóvenes y débiles.  Gracias a este sistema, tienen una esperanza de vida que ronda los 12-14 años.


El suricato mide entre 25 y 35 centímetros de largo sin incluir la cola que puede tener hasta 25 centímetros. Tienen un peso promedio de 731 gramos para los machos y de 720 gramos para las hembras. 


Ya solo nos quedaba llegar a las cuencas del Makgadikgadi, una de las salinas más grande del mundo que ha sido declarada Parque Natural... Una zona desértica del color de la sal que ocupa nada menos que 12.000 km2, sin puntos de referencia, con solo el horizonte y el sol para orientarse.  La sensación de encontrarnos en mitad de la "nada". 



Hicimos el reparto de colchonetas con la intención de pasar la noche bajo una impresionante bóveda celeste plagada de estrellas, después de presenciar una impresionante puesta de sol... 


pero esto tendrá que quedar pendiente para nuestro próximo viaje por estas tierras.  La noche fue muy cubierta de nubes y perturbada por algunos instantes de lluvia.  

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