Jerash, Gerasa... La inmensa columnata de piedra en Jordania



Verano de 1980, el viaje por Jordania prometía ser muy emocionante: Amman, Jerash, Wadi Musa y Petra, Aqaba, Wady Ram, Azraq, Qasr Amra, Madaba, Qasr El Hallâbât, Qars Hammân es Sarah, Umm El Jamal...   Un objetivo muy ambicioso que nos demostró a todos que Jordania es un auténtico "Museo del desierto"

Transcurría nuestro segundo día en Amman y, por la tarde, siguiendo el plan trazado, nos dirigimos a Jerash, la Gerasa de los romanos, una de las ciudades romanas mejor conservadas del Oriente Próximo. Por el explendor de sus construcciones se ha llamado a Gerasa, la Pompeya asiática.

Esta ciudad, a unos 50 km. al norte de Amman, ha estado enterrada bajo la arena hasta el siglo XIX y, cuando la visitamos, se encontraba todavía en pleno proceso de descubrimiento y restauración.  Hemos podido pasear por sus calles pavimentadas, contemplar sus dos teatros, admirar sus templos, sus murallas, ... Aquí están mis antiguas fotos en papel para atestiguar la visita.

 La inmensa columnata de piedra rosada surge en el desierto para recordar que aquí estaba la antigua ciudad greco-romana de Gerasa, otra de las ciudades de la Decápolis de Palestina, rival de Palmira.

                                                                                                         Gerasa fue fundada entre los siglos IV y III a.C., sobre un asentamiento ya existente en el Neolítico y en la Edad de Bronce. En tiempos de Alejandro Magno se había convertido en la mayor población de la zona (332 a.C.). Con la llegada de Pompeyo en el 63 a.C. alcanza el estado de independencia y se integra en la liga de la Decápolis.

Situada fuera de las rutas de los comerciantes en esa época, Gerasa desarrolló su prosperidad al amparo de las minas de hierro situadas en sus alrededores. 

El Arco de Triunfo de Adriano con tres arcos monumentales abovedados fue levantado, al igual que sucediera en Palmira,  como puerta principal de la ciudad para conmemorar la visita de este Emperador en el año 129 a.d.C.

Desde el Arco del Triunfo se divisa el Hipódromo, un campo de arena invadido por la vegetación, de 245 x 52 m en el que hasta 15,000 espectadores seguían las carreras de carros, los espectáculos de gladiadores y otros deportes.

Entrando por la Puerta Sur de la muralla, la puerta más importante de la ciudad aunque está muy destruida, nos encontramos con la Plaza Oval, o Forum, que es una gran elipse irregular de 80x90 metros pavimentada y contorneada por una espectacular columnata jónica del siglo I a.d.C. En el centro se han colocado dos altares y una fuente.  En el siglo I era utilizado para manifestaciones religiosas y culturales, así como mercado.



Al templo de Zeus, construido sobre un pequeño montículo, se accedía por una escalera monumental, hoy desaparecida. Se trata de un templo períptero, es decir, rodeado de columnas pero de las que solamente se conserva una en pie, las demás columnas fueron tumbadas por un terremoto. Desde este montículo de Zeus tomé la fotografía del Forum que se encuentra encima de este párrafo.

Una inscripción encontrada en el Forum reza así: " Theon, hijo de Demetrius, pagó 7.100 dragmas de plata de Tiro para la construcción del  Zeus Olympius " (69 a.d.C)



El Teatro Sur, adosado al Templo de Zeus,  fue construido durante el reinado de Emperador Domiciano, en los años 90 a.d.C, con capacidad par más de 5000 espectadores.   Su auditorio o cavea tiene 32 filas de asientos con plazas numeradas de las que muchas conservan su número.  La acústica es, como en todos los teatros romanos, muy notable y permite que un actor situado en el centro de l piso de orquesta pueda ser oído en todas partes del auditorio.

El edificio del escenario es de estilo corintio, en dos pisos con una espectacular alineación de puertas y nichos con frontones. De acuerdo con lo que dice una inscripción en griego grabada  en el podium de la primera fila de los graderíos, sabemos que un oficial del ejército de Tito durante el cerco a Jerusalem, en el año 70, regaló una estatua de la victoria a la ciudad de Gerasa







La columna vertebral de la ciudad es el magnífico Cardo Maximus que parte del Foro y termina en la Puerta Norte, con una longitud de 600 m.  La vía romana que divide la ciudad de norte a sur, fue el verdadero eje de la vida en la ciudad y permanece pavimentada con las piedras originales.  Los surcos de las cuádrigas y carros son todavía visibles. La vía estaba bordeada de soportales de los cuales persisten la mayor parte de las columnas (260 a cada lado). Bajo estos pórticos se encontraban las tiendas y comercios.



El Templo de Artemisa es uno de los edificios más importantes del yacimiento,  al menos a los ojos de los habitantes de Gerasa.  Hay que hacer un ejercicio de imaginación para percibir toda la majestuosidad del lugar, aunque gracias a las columnas que todavía están en pie, se puede intuir el trazado de los pórticos.


Más adelante, llegamos a un cruce con otra  arteria bordeada por pórticos.  En este cruce se encontraba el tetrapilo del sur, que luego se reformó en forma de plaza. 
                                                                

A la altura del Templo de Artemisa, las columnas del Cardo Maximus se combinan con las de los propileos, enfrente del templo, con fantásticos capiteles corintios.  Estas columnas fueron alargadas en la segunda mitad del siglo II, hacia el año 150.

Sus murallas tenían una longitud de más de 3,5 km, con unas 100 torres y con la ciudad amurallada tenía una superficie de 80 Ha.

Aunque parezca mentira, Gerasa no ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

2 comentarios:

  1. Qué bueno, Carlos! Ése mismo verano, mis padres, mis hermanos y yo junto con otros tres adultos estuvimos viajando por Túnez e Italia, con nuestros coches y de cámping. Las fotos de tu post me recuerdan mucho a las de aquélla época, que he visto una y mil veces (yo tenía 8 años, y me quedan muchos recuerdos en mi memoria, pero las fotos ayudan)
    Un saludo
    Alicia

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  2. Son fotos escaneadas de las que, en su día, pegué en el album de hojas adhesivas. Afortunadamente, tenía la costumbre de rotular las fotos con letras en cinta Vimo que pegaba al pie de cada foto, con el nombre del monumento o del detalle fotografiados. Esta práctica me está ayudando mucho ahora para la realización de mis posts

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