Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca


Las Casas Colgadas son lo más conocido de la ciudad, el símbolo de Cuenca. Se asoman desde la roca a la Hoz del río Huécar en un alarde de vertiginosa verticalidad. Sus orígenes se debate entre la musulmán y lo medieval, entre el siglo XIV o el XV .  En la Casa del Rey, contigua a la de la Sirena, se encuentra el Museo de Arte Abstracto español, uno de los grandes atractivos culturales de Cuenca.



El pintor Fernando Zóbel, poseedor de una valiosa colección de pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta de los años 50 y 60, inspiró en los años sesenta la creación de este museo, pionero en su género y que sigue siendo un lugar mítico para los amantes de los museos con personalidad. El museo se inauguró en junio de 1966. 



Los espacios del museo fueron diseñados con un encanto especial por el propio Zóbel , junto con el pintor Gustavo Torner y, con la ayuda de Gerardo Rueda.  En 1980, Fernando Zóbel donó su colección a la Fundación Juan March, que la incrementó con fondos de arte propios y con la adquisición de más obras de arte.

Los comentarios sobre la obra expuesta en el museo se han tomado del Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca y son una copia literal de lo escrito por D. Juan Manuel Bonet en el citado catálogo.



"Esta escultura de Chillida, excavada en varias piezas de madera de chopo perfectamente ensambladas entre sí y titulada —en euskera— Abesti Gogora, esto es, Canto Fuerte, es una de sus obras más importantes y conocidas. Desde la inauguración del Museo preside su entrada, otorgándole esa monumentalidad tranquila..."  "La obra de Chillida propone siempre una cierta reflexión, una cierta meditación sobre el espacio, una cierta manera de delimitar, de articular éste. En Abesti Gogora el espacio es lugar, sí, de un «canto fuerte»; el espacio es un espacio coral, trágico."



"En el Torner de finales de los cincuenta, la materia está trascendida. Raíces, tierras, maderas o, como en este cuadro, chapas metálicas, son los elementos con que el pintor cuenta para la construcción de una imagen.
Durante varios años, esos materiales fueron sometidos por el artista conquense a un orden estricto. El objeto encontrado –en este caso la chatarra– tiene algo de objet trouvé duchampiano. La manipulación es mínima: aquí, una simple yuxtaposición entre esa chatarra plateada, deformada por el óxido, y una pieza de metal pulido. Cuadro tras cuadro, se repite la misma composición, que delimita sendas zonas horizontales, la de abajo más pequeña que la de arriba. Si en otros cuadros el contraste entre ambas zonas es menos acentuado, aquí en cambio se busca la contraposición más evidente y más llena de carga metafórica entre lo pulido y lo oxidado, entre lo perfecto y lo ruinoso."



"El hierro forjado por una parte, el viento por otra: parece difícil, en efecto, que puedan encontrarse en algún punto realidades tan antagónicas. Chirino, sin embargo, lo consiguió; consiguió «forjar vientos», esto es, hacer con hierro piezas cuyo vuelo puede sugerir la velocidad del viento."



Canogar, "indagaba sobre la tradición española. Renunciando a su anterior facilidad colorista, se ceñía al negro y al blanco, añadiéndoles algún acento ocre o rojo. Los resultados eran de un dramatismo y de una expresividad contenida que la crítica, al igual que sucedió con los demás pintores, puso en relación con el pasado de España. En este contexto se inscribe Toledo, cuadro de una muy especial intensidad y uno de los más justamente célebres de su autor desde que el año mismo en que fue realizado se expuso en el MOMA, en la muestra New Spanish Painting and Sculpture."



"Contemplando una vez más este Ornitóptero me acuerdo de una fotografía de Fernando Muñoz en la que se ve a Zóbel con una jeringuilla cargada de pintura negra en la mano, lanzándose al asalto de la blanca superficie de un lienzo. Efectivamente, tal era el procedimiento que empleaba el pintor para realizar cuadros como éste."... "Ornitóptero, por lo demás, cuyo título sugiere la idea de aparato volador, tiene algo, termina teniendo algo en su organización formal, de paisaje. De paisaje abstracto, naturalmente, y aéreo, y a propósito de esto recuerdo lo que en una ocasión me comentaba Zóbel sobre su experiencia del paisaje, que era casi siempre –lo decía con una mezcla muy suya de irónica elegancia y de melancolía– la experiencia de un paisaje visto a cien por hora tras el cristal de un automóvil."



"Si a un miembro de la generación española del cincuenta le cuadra el calificativo de «paisajista abstracto», ese es Antonio Lorenzo. Número 396, que resplandece en la Sala Negra y nos atrae hacia ella como un imán, es un buen ejemplo de la capacidad de ese pintor sensible para crear, con medios puramente plásticos, el equivalente de un paisaje.".. "En Número 396, Antonio Lorenzo crea, por medio de empastes, un espacio. Un espacio estructurado, ordenado, en cuyo borde inferior hay —de ahí la sensación paisajística— unos núcleos bajos que definen un horizonte."





"Sarcófago para Felipe II: desde el título mismo, Millares deja claras las cosas, deja claro en qué contexto se inscribe este cuadro monumental y fúnebre, uno de los más importantes de cuantos realizó a lo largo de los años sesenta."... "Hay en este Sarcófago un lado funeral, solemne, arcaico, que nos habla de la afición del pintor por la arqueología. Recordemos el interés que ya de joven manifestaba por las momias guanches del Museo Canario de Las Palmas, su ciudad natal. Hay, sí, en su personalidad una vertiente oscura, de hombre fascinado por los pudrideros, por los despojos, por las ruinas, por las tumbas y las excavaciones. Todo esto aflora aquí, y sería demasiado sencillo pretender explicar una imagen tan poderosa como ésta como simple «crítica». Hay una conciencia de pertenecer también a esa tradición, hay una mezcla muy peculiar de amor y odio."



 "Bóveda para el hombre (Pablo Serrano), escultura en bronce patinado de formato relativamente pequeño, tiene algo de espacio habitable, de espacio de convivencia o de comunión. El material de base con el que está construida la bóveda, destinada luego a ser fundida, es el ladrillo. Una estructura se desgaja. «En el fondo el hombre —escribió el escultor a propósito de estas piezas— no es ni más ni menos que el animal en busca de la cueva para su refugio»."



"Los cuadros de 1963 se organizan, al igual de lo que casi siempre ha sucedido en Feito, en torno a un núcleo. Llamémoslo sol o llamémoslo simplemente núcleo, ese centro rojo se encuentra aquí en la zona inferior del cuadro. A su alrededor se despliega una gran mancha negra. El fondo –lo que estaríamos tentados de llamar el cielo– es de un amarillo intenso. El efecto es de una fuerza, de una energía, verdaderamente poco común. En él, y pese a esas posibles lecturas más o menos figurativas, lo cierto es que la pintura aparece como un sistema cerrado sobre sí mismo. Sistema que el pintor, prosiguiendo su camino, no explica."



"Intervalos Azules es un cuadro de gran formato muy característico del breve pero intenso período durante el cual Guerrero eligió por pretexto figurativo de sus composiciones la estructura de esas cerillas planas, unidas todas por una base de cartón, que tanto circulan en nuestros días." ..."las cerillas son eso, un simple pretexto, un punto de apoyo. Le proporcionan al pintor un motivo monumental y constructivo, con algo de friso, o de bosque de columnas. Sus cabezas cobran, al ser trasladadas al lienzo, algo de arcos de medio punto."



"Geraldine en su sillón es uno de los cuadros más representativos de la madurez de su autor. Respecto de Brigitte Bardot, con el que guarda una cierta semejanza temática y compositiva, sorprende el mayor remansamiento. Aquí Saura no se expresa con tanta vehemencia como de costumbre. Mayor contención, mayor refinamiento colorista. Casi diríamos: mayor clasicismo"... "En Saura hay siempre como un fanatismo del propio método, afirmarlo por encima de cualquier circunstancia y de cualquier variación temática. Tampoco ha sido nunca un pintor preocupado, en el fondo, por el medio. No le afecta, al menos a la hora de lo que él ha llamado con propiedad «la batalla del lienzo», el lugar donde está; lleva consigo a cuestas sus obsesiones, y con ellas se construye una suerte de biombo, de muralla, de estudio portátil".



"Siempre que pienso en la última etapa de la obra de Millares, tempranamente fallecido en 1972, lo primero que me viene a la mente es la rotunda y hermosa definición que de ella dio el crítico portugués José Augusto França: «La victoria del blanco».

No es que no hubiera, antes de ese período final, blancos en la obra de Millares. Los había, y rosas, y grises. Nunca el negro sepulcral fue en esa obra tan negro para dominarlo todo. Nunca dejó de haber, en ese universo torturado, espacios blancos"







"Este Proyecto para un monumento II en acero cortén es característico del trabajo de Palazuelo en este campo. Es una escultura aérea, dinámica, inmaterial, que sugiere la idea del vuelo. Lo ha expresado, con poética precisión, Claude Esteban: «Gaviotas apenas agarradas a la roca cuyas alas baten todavía, atraídas ya por la infinidad del viento y el soplo salobre de alta mar.»"



"Esta obra, como otras de Gerardo Rueda, es una caja, un contenedor donde el artista ha ido depositando objetos y materiales que han llamado su atención. No parece insensato pensar que esta obra halla comenzado con uno de estos hallazgos, con la contemplación de una tabla que en otro tiempo formó parte de una puerta, en la que aún se aprecian marcas de los enormes clavos que la unieron al bastidor. Esta tabla, pintada y repintada durante sus muchos años de servicio como puerta, muestra infinidad de desconchones y rasguños producidos por el uso que hacen aflorar las primeras capas de pintura, los estratos cromáticos, como en un yacimiento arqueológico. Sin duda alguna, esta tabla desechada por inútil, con sus tonalidades verdes desvaídas, es el motor del ojo del artista que busca otras tablas, otros colores y otras texturas capaces de combinar con ella, susceptibles de formar un conjunto que genere una nueva armonía."

4 comentarios:

  1. Muy buenas las fotos y los comentarios. ¡Ha merecido la pena la visita a este precioso museo!

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  2. Me alegro que te haya gustado el reportaje y las fotos, Cristina, lo más interesante es que se encuentra a hora y media de Madrid en coche y, además, hay conexión por AVE. Una excursión de un día desde Madrid, muy agradable

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  3. En nuestra última visita a Cuenca obviamos este museo, en parte porque no es el tipo de arte que más me llama, en parte porque los árboles del río estaban preciosos en pleno otoño y decidimos hacer fotos. Ya veo que me perdí grandes obras.

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  4. Tienes una buena razón para regresar a Cuenca. Lo mejor de la ciudad son sus casas de una arquitectura casi imposible. Otra cosa que hay que saber y que espero que algún día podamos visitar es la amplia red de túneles y pasajes que se usaban para contrabando (según dicen) y que, sin embargo, eran condiciones de agua de la Edad Media.

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